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India de mi corazón

¿Ya ha pasado meses desde que volví de mi viaje a India y que puedo decir? Si todavía me siento confundida, con esa embriaguez de sensaciones y sentimientos, aún no me he repuesto de ese shock cultural, a esa explosión de: vida, color, sonido, caos, (que no me ha dejado sentar a escribir nada).

Necesito tiempo para procesar las vivencias y las emociones. ¿Acaso se necesita tiempo para poder volver de un viaje a India?

Y parece que si…

-Aquí me tienen: de a poco estoy volviendo. Sé que hace meses que vine, pero el tiempo del espíritu no tiene medidas… (o al menos no la que conocemos).

Es, como si mi Cuerpo… No sé… Físicamente estoy acá, pero mi espíritu de a poco va llegando a casa: el alma siempre tarda más en volver.  Todavía no ha llegado, todavía está allá y le está costando volver, no son los mismos tiempos que tenemos…

Me despierto extrañando el calor y el color de India, el canto de los cuervos, el olor al aire, el sonido de las bocinas, la mirada y sonrisa de la gente, el chai a cada rato, el picante, los desayunos, las charlas y sencillez de la gente, las fotografías, lo que aprendo y las incertidumbres de lo que me depara mis días de viaje… Y es que en mis Viajes son una experiencia profunda, que me cuesta y me lleva tiempo volver a casa, adaptarme a mi vida rutinaria, al cual también elijo, amo y me hace muy feliz.

En estos días, que he llevado la mirada hacia adentro y trabajar el auto- amor estoy aprendiendo a darme tiempo, a darme permiso para volver. Respetando esa transición en la que el cuerpo llega y el alma sigue con un pie en la tierra de los mil colores.

Recién he podido digerir todas aquellas sensaciones, analizarlas para poderlas contar, explicar.        Hoy sentada frente a esta hoja, me anclo con plena conciencia en el Ahora, en el Presente, dándome amorosamente tiempo para que todo mi Ser vuelva a reunirse nuevamente.

Y es que India es tan extensa, que cada lugar, cada persona, cada cosa, situación, vivencia, tiene su anécdota…

India es el 2° País más extenso del Mundo, que no me sorprende que me cueste hablar de ella. Y es que simplemente; India no se puede contar, hay que verla, vivirla, para poder entender de lo que uno habla.

India es una tierra de Extremos; climáticos, sociales, culturales, geográficos, religiosos, espirituales.                                                                                                                                                                   Es por ello las críticas, prejuicios y modos Occidentales, de quienes te preguntan – ¿Por qué quieres ver lo que tienes a la vuelta de la esquina? o, ¿si quieres ayudar por qué no lo haces en tu país? o ¿qué vas a hacer a un lugar así?

Y es que imagínense un País, con millones de habitantes, donde el 80 por ciento de la población vive en la capital.

Es un país muy rico, pero también muy pobre…

Y si, apenas llegas al País, lo primero que ves es la realidad de muchas personas, que les ha tocado vivir la peor parte de la vida, ves personas en condición de pobreza, discapacidad y abandono, que luchan por vivir en un medio hostil.

Pero quiero decir, que India no es solo eso,  ves mucho más también.

A India la ame desde el primer momento que la vi, desde el primer momento que pise ese lugar.            – En India fui feliz… Si antes mi sueño era viajar por el mundo, ahora solo quiero viajar a la India.                                        Y no estoy exagerando… Sé que cada viaje es irrepetible, y cada cual lo vive y lo ve de una manera diferente. “A India la amas o la odias”.  Yo la amé.

Mi viaje a la India fue una experiencia; inolvidable, enriquecedora, fantástica, y especial en mi vida.                                                                                                                                                                                El viaje al interior de la India, es literalmente un viaje al interior de uno mismo. Ella te ofrece todas las claves para el verdadero autoconocimiento…

Y aunque parezca gracioso y algunos digan que se encontraron en la India, les creo.

Pues a pesar del caos, yo siempre encontré el momento para estar con migo misma, tuve tiempo para la introspección y el sosiego (cosa que aquí, por la vorágine del trabajo, del día a día y las obligaciones no me lo permiten).

India, me dio todo… India me respondió a la pregunta por qué viajo…

Y es que en India:

He visto cosas, que antes, nunca había visto.

He probado sabores, que antes no había saboreado.

He escuchado sonidos, que nunca antes había sentido.

He olido aromas, que antes no había percibido. (Por que más que nada, India huele).

He sentido y tocado cosas, que nunca había experimentado y sentido en mi vida.

Porque India es como un Calidoscopio, miras por ese tubo mágico y ves: “Un Enorme Mándala” de formas, colores, sabores, sensaciones, olores.

India es un país alegre, lleno de color. Si hasta sus pueblos tienen nombre de colores.

Tienes la cuidad, Rosa (de Jaipur), La ciudad Azul (de Jodhpur), La ciudad Dorada (del desierto de Jaisalmer), La cuidad Amarilla (de Bikaner), la Blanca (de Agra), La cuidad Plateada de los lagos (de Udaipur).

¡India es multicolor (en todos sus sentidos) que cuando vuelves a tu país, lo ves Gris! en Blanco y Negro.

Todo lo que vi en India, lo he vivido con el asombro de una niña, ¡¡¡como quien descubre cosas por primera vez!!!…  Asombrada hasta quedarme con la boca abierta, con lágrimas en los ojos, tanto de angustia, como de reír a carcajadas.

Es aquí que he conocido a todo tipo de Personas: Gentes de todas las edades,  de todas las  profesiones y oficios, de todas clases sociales (para ellos castas). A India llegue como turista, me fui como un amigo.

Es aquí que he dormido: En hoteles 5 estrellas, en Palacios de Maharás con sabanas de seda, en casa de una Familia, en una tienda de campaña en el desierto, en un catre, etc. Es aquí donde he comido: en Restaurant de estrella Michelin, con vajilla , cubiertos de reyes y agua de rosas, pero también he saboreado comida casera, callejera, del súper, en terrazas a la luz de las velas, en patios con reflector entre luciérnagas y cascarudos, en el desierto bajo las estrellas, en el Mercado, en plato de hoja de banano en el suelo, con diario y con las manos.

Es aquí que usé todo tipo de transporte: Me subí al lomo de elefante. Paseé en camello, anduve en Rishwa (una especie de carrito tirado de una bicicleta). También en Otorishwa (una especie de carrito, pero motorizado). Navegue en bote y en lancha. También tomé el subte (y me subí al primer vagón está destinado a la mujer). ¡¡También anduve en tren!! (Las líneas ferroviarias una de las buenas cosas, que dejaron los ingleses, cuando la India solo era una colonia de los Británicos).                                                                                                                                                        Es aquí, que interactué y vi animales de todo tipo: ardillas, monos, elefantes, camellos, cobra, pájaros, manada de cuervos, vacas, perros…

Y es aquí que fui feliz, porque a la India la he vivido y la he  sentido: con el Alma, con el corazón, con la mente y la razón, con el cuerpo, con mi piel, con mis ojos, con mis oídos, con mis latidos, con mis manos, con mis pies, con mi boca, con mi estómago.

INDIA: Te rompe, te quiebra, te desborda… Te obliga, te enseña, te enfrenta, te pone a prueba.

– Una vez he leído en alguna parte, que India es como un virus, que no te das cuenta, pero se te mete en las venas, como si fuera una infección. Y cuando vuelves a casa, sigue creciendo, creciendo, y hasta la echas de menos.

Encuentras a tu país, triste, gris… Le hace falta gente, color y sonido. ( y es exactamente como yo  me sentí).

Mi viaje a India ha sido una experiencia, inolvidable, enriquecedora, fantástica, única y especial.                                                 Han sido 30 días, pero me va a quedar grabada, para toda la vida.

-Un mes recorriendo pueblos de colores.

Kilómetros andando, viendo ojos, miradas, sonrisas, pies, manos, almas.

Rutas llenas de sorpresas, paisajes diversos, animales, comidas, dioses y templos diferentes.

Carreteras de mano izquierda (con camiones pintados tipo batic) y en los costados de las rutas, ves mujeres trabajar en el campo, con sus vestidos llenos de colores y brillos, elegantes, como si fueran flores en medio del desierto.

Vehículos con carteles, ¡¡transporte que llevan todo tipo de cosas, ambulancia para las vacas!!…

-Visitando: Fuertes, Palacios, tumbas, templos.

Como el magnífico” Fuerte de Merhangar” en la cuidad de Jodhpur (reviviendo e imaginando historias de Sultanes, príncipes y concubinas) mientras una manada de pájaros negros, sigue siendo testigo de aquellas épocas…

Me he Maravillado con “Palacios” de Maharás y su Maharani en Jaypur( que mientras escuchas las hermosas historias en un audio guía) puedes darte una idea de cómo fue la vida de los reyes, en ese lugar.

Me he quedado hipnotizada con  “El Monumento al amor”, el más bello que haya visto y construido por el hombre : La tumba del “El Taj Mahal” en Agra ( la frutilla del postre para muchos viajeros) y  el icono al amor más visitado, fotografiado y contemplado…

-Incluso divisándolo a lo lejos, desde el Fuerte Rojo, donde dio el último suspiro el Moro, es una maravilla…

Y me he emocionado en diferentes “Templos”, de distintas religiones, como el Templo del Loto, por su inclusión y tolerancia a las diferentes religiones como el hinduismo, budismo, cristianismo, Judaísmo, Zoroastrismo.  En los Templos Sihista, dan de comer a 10 mil personas por día, o el Templo Jainista de Rankaphur, no solo por su majestuosidad, sino por la rigurosidad de sus seguidores.

– He conocido; pueblos, ferias, mercados y ciudades.

Pueblos encantadores, con artesanías milenarias (como las alfombras o cerámica azul).

Ferias como la de Pushkar (la feria de camellos más grande del mundo) donde ves todo tipo de, cosas, animales, dioses, personas, nómades, gitanos y donde yo ví por primara vez a “Shiva”.

Mercados, que con solo pasar caminando, me atacaban las especias, en un exceso de tos. Mercados de flores de todos los colores, de telas pesada y bordadas, de zapatos, turbantes, de bijou, pulseras y más pulseras (hasta marearte) de especies, de frutas desconocidas y verduras conocidas, pero de otros colores y tamaños.

¡¡¡Y ciudades Santas… Ohhh Varanasi!!!

– Si que esa Cuidad se merece una mención especial. Porque en Benarés (como también le llaman) fue: “Mi India al extremo”… Pues, si, como ya dije en India, cada cosa, cada lugar, cada vivencia, cada palabra, te hace pensar y tiene su historia, su anécdota.

Esta Cuidad (La de la vida, la muerte y la vida) es la que me dio todo, la que hizo que me cuestione, replantee y preguntes cosas que nunca me había preguntado, la que me dio respuestas y no tantas…

Aquí es que conocí a los Sadus (hombres Santos) que me impresiono el extremo de algunos acetas.                                                                                                                                                                              Aquí asistí a la ceremonia Aarti al anochecer, a la luz del fuego Sagrado que nunca se apaga, en medio de afrendas, rezos, alcanfor e incienso.

Aquí presencié, el amanecer más espectacular que pude ver jamás, el Sol Naciente de un intenso Naranja (tal cual las postales).

¡¡Aquí he visto los brocatos más bellos!! (Que cualquier mujer desearía casarse, tan solo por lucir la belleza de esas telas).

Aquí conocí personas y lugares que nunca en mi vida voy a olvidar. (Pues aquí visite casas, bodas, asilos, burdel, barrios, escuela y universidades.

¿Si he visto cosas que no me gustaron? ¡Por supuesto!

No sé porque, pero aquí he visto, más suciedad, más mendigos, más mutilados, más basura, más calles y vacas en mal estado, más olor… He visto los perros más tristes, he visto corrupción, he visto bebés con cara de desvanecidos, he visto cremar los cuerpos en vivo y directo en primera persona y he sentido mucha impotencia hasta llorar…  Pero ya dije que la India no es solo eso. Esa es la contracara, o la parte B, La parte que muchos no quieren conocer.

Mi viaje a la india; fue una experiencia, inolvidable, enriquecedora, fantástica, única y especial.                                                                                                                                                                                          Solo me queda por dar Gracias a este País y a las personas que conocí (hoy en día con muchos de ellos sigo en contacto).

Los hindúes: son personas, alegres, son respetuosos, curiosos, amigables, pacíficos y pacientes, (con una paciencia india única jaja).

Casi siempre están sonriendo. Tienen respetos por el turista (aunque a veces son obstinados para venderte cosas). Son respetuosos con sus padres y hermanos. Muy creyentes de sus tradiciones, pero tolerante con otras costumbres.  ¡¡Cuando entablan una conversación, te preguntan de tooodooo!! (Desde, si estas casado o cuanto ganas en tu trabajo jaja) … Te miran y observan, sacándote radiografía. Quieren sacarse fotos con uno, y te hacen sentir como si fueras una estrella de Bollibuw…- Son personas extremadamente amables y nunca tiene problema, para ellos, todo tiene solución. (No problem).

Este País y su Gente me hizo vivir momentos muy felices, que permanecerán por siempre entre los recuerdos más preciosos de mi vida.

Espero algún día poder retribuirles.

?? India26 de febrero, 2020

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